El título es siempre lo más difícil

"El título es siempre lo más difícil" es un blog de carácter laxo y bastante ecléctico en el que hay cabida para todo aquello que llama la atención a un humilde servidor y que forma parte de ese batiburrillo de cosas al que suelo denominar "mis gustos" o "mis aficiones". Sin ánimo de sentar cátedra o influir en el pensamiento ajeno os invito a que disfrutéis de mi bitácora. Saludos a todos y bienvenidos.

American Psycho: ¿Bret Easton Bateman o Patrick Ellis?

jmsarabia | 08 Agosto, 2008 09:17

Tras haber cosechado una considerable fama, el escritor Bret Easton Ellis se mudó a Nueva York dedicándose durante un tiempo a ser fotografiado en lugares de moda, convenientemente drogado y en compañía de modelos y artistas malhumorados. El personaje Easton Ellis comenzó a distinguirse públicamente como alguien similar a los entes amorales y viciosos que pueblan sus novelas. Con fama, dinero y alimentado a base de antidepresivos, drogas y alcohol, Easton Ellis pergreñó la obra que lo volvería el escritor más odiado en el mundo occidental: American Psycho.

El libro contaba, en primera persona, la historia de Patrick Bateman, un exitoso y joven yuppie de Manhattan que es a la vez un sádico asesino serial amparado en la impunidad de su respetable situación social. Los temas de la novela estaban en el aire en el momento de su publicación (1991), época en la que se comenzaba a cuestionar el modelo de joven empresario exitoso propuesto durante los ochenta en películas como Wall Street de Oliver Stone o After-Hours de Martin Scorsese y libros como La hoguera de las vanidades de Tom Wolfe. Simultáneamente los asesinos en serie se convertían en objetos de fascinación morbosa no solamente para lo más radical del rock sino también para Hollywood, que comenzó con una larga serie de retratos de diabólicos y perversos asesinos psicópatas. Pero Easton Ellis, combinando ambos temas, fue más allá de lo previsible y creo un libro que puede verse tanto como una furiosa y ácida despedida a los años ochenta o como la obra de una mente enferma e irresponsable. Haciendo uso de las técnicas de marketing transgresor patentadas años antes por Malcom McLaren, Easton Ellis publicó algunos de los segmentos más violentos como adelanto de prensa, lo que produjo una reacción que superó ampliamente sus expectativas. Varios grupos feministas se lanzaron a la calle para intentar evitar la publicación de lo que entendían como un manual para mutilar y asesinar mujeres, consiguiendo que los empleados de Simon & Schuster, editora de Ellis, se negaran a trabajar en el libro, incluído el artista gráfico que había diseñado las tapas de sus obras anteriores. Simon & Schuster se encontró de pronto con un hierro caliente en las manos y ante las amenazas de boicott y represalias de los grupos feministas, terminó rompiendo el contrato con Ellis, que debió buscarse una nueva editorial. El escándalo continuó y las organizaciones feministas organizaron sabotajes en contra de su nueva editorial (Random House), manchando de sangre los ejemplares en las librerías y dejando mensajes en los contestadores de Ellis y sus allegados, amenazándolos con violarlos con bates de beisball adornados con clavos y otras linduras. Como suele suceder, Tammy Bruce, miembro de la Organización Nacional de las Mujeres y quién organizó la campaña en contra de American Psycho, nunca leyó el libro. Para agravar las cosas, alguien sugirió que el detallismo de los asesinatos narrados solamente podía proceder de un diario real, algo con lo que Ellis jugó fotografiándose en la contratapa iluminado de la misma forma que el rostro que ilustraba la portada y declarando que era la más autobiográfica de sus novelas.

American Psycho ciertamente irradia peligro y sus múltiples excesos no son siempre justificables. Su protagonista, Patrick Bateman, se presenta como un ejecutivo de Wall Street no particularmente inteligente que poco a poco va revelando una doble vida siniestra en la que las enumeraciones de marcas y objetos materiales se van entremezclando con detalladas descripciones de violentos actos sexuales que gradualmente van convirtiéndose en sádicos asesinatos. Sin modificar substancialmente el tono, Bateman narra sus opiniones sobre la música de Génesis y Huey Lewis junto a los más abyectos crímenes, que incluyen desmembramientos varios, necrofilia, canibalismo, asesinato de niños, crucificciones y una famosa escena en la que introduce una rata famélica en la vagina de una mujer. Por momentos Ellis parece querer hacer un catálogo de deliberadas provocaciones al buen gusto y todos los conceptos de corrección política, pero de alguna forma esa violencia funciona como contrapeso macabro del materialismo desbocado del protagonista, un materialismo incapaz de diferenciar la compra de un Rolex de la evisceración de una prostituta.

American Psycho llega a aburrir por momentos y depende demasiado de referencias temporales que a menos de diez años de su publicación ya se han vuelto oscuras y caprichosas; también su idea central se agota rápidamente y es bastante primitiva en una primera lectura. Aunque tiene momentos brillantes, es el libro más pobremente escrito de Ellis y su prosa es a menudo tosca y superficial. Sin embargo esta novela funciona como una amarga descripción metafórica de una profunda depresión nerviosa -algo remarcado por Ellis en sus explicaciones acerca del carácter autobiográfico del texto y que está implícito en el carácter irreal de las escenas más violentas.

Inevitablemente, las violentas reacciones en contra de la novela substituyeron a las posibles evaluaciones críticas de la misma, volviéndose todo parte del debate acerca del uso y abuso de la violencia en el arte, debate que incluiría más tarde a las películas de Tarantino y el gangsta rap. Mirando atrás, al momento en el que fue publicado y a lo que fueron los años ochentas, la opinión más acertada sobre American Psycho quizá sea la del crítico Ramón de España, que lo definió como "un trabajo sucio que alguien tenía que hacer".

(Fragmento vilmente expoliado del artículo "Bret Easton Ellis: el escritor que te encanta odiar" de Gonzalo Curbelo)

Comentarios

Easton

Vanity Dust | 02/09/2008, 12:47

Realmente, el autor supo ir más allá de todo lo previsible. Es cierto que puede ser aburrido por momentos y hay un exceso de detalles totalmente prescindibles. De todos modos, creo que la seriedad con la que fue recibido el libro era excesiva y eso contribuyó, justamente, a provocar el efecto contrario que deseaban sus opositores. Un saludo y muy buena crítica

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